Stefanie Kremser, ciudadana del mundo

Rosa Mora Sin categoría


Si esta calle fuera mía ilumina la narrativa de Stefanie Kremser y nos permite valorarla en su conjunto con unas coordenadas comunes: el desarraigo, la migración, la búsqueda de la raíces y también la voluntad de descubrir, adaptarse y aprender. 

No es un libro autobiográfico, desde luego, quizá unas memoir, en el sentido inglés del término; retazos, momentos, acontecimientos de una vida en perpetuo movimiento. No son episodios sueltos; están unidos por un hilo, a veces invisible, que dan cuenta de una vida apasionante.  Kremser fija su intención:  “Mi propia historia es una ficción mezcla de recuerdos y de un poco de imaginación”.

Stefanie Kremser (Düsseldorf, Alemania, 1967) tenía tres años cuando sus padres -él boliviano y ella alemana, los dos hippies- se casaron y vivió su primera mudanza; siete, cuando se trasladaron a Sao Paulo (Brasil)… y así hasta los treinta y cuatro años, por dos continentes, cinco países y veintidós calles diferentes.
Digo hasta los treinta y cuatro años, porque a esa edad, por primera vez, de forma voluntaria “cogió el timón” de sus migraciones. Su destino fue Barcelona, la calle Roger de Flor. “Había llegado definitivamente al Mediterráneo”, escribe. Pero, después de leer este libro, cuesta creer que para Kremser, migrante eterna, haya algo definitivo.

Si esta calle fuera mía empieza y acaba en Barcelona y avanza sin orden cronológico:

El enamoramiento de Brasil y de su cultura -siempre se ha sentido brasileña-; el encuentro con su abuela boliviana, Adelina -hija de una indígena y de un comerciante alemán de caucho-, que tantas historias le contó; los viajes entre continentes, que le mostraron la existencia de un primer y un tercer mundo, las diferencias de clases, la desigualdad entre negros, mestizos y blancos; los estudios de cine en Múnich, los grandes secretos familiares, el día que conoció al tío Klaus y cuándo supo quién era en realidad (impresionante secreto). Y el posible detonante de esta historia enriquecedora:  una postal enviada en 1991 que le llegó a Barcelona veinticuatro años después…

Guionista de cine y televisión, Kremser domina el arte de narrar, con diálogos excelentes. El libro muestra una interesante mezcla de observación e introspección que recuerdan de algún modo a la Elizabeth Strout de Me llamo Lucy Barton. Su curiosidad es notable y la transmite: los nazis en Argentina, la diferencia de clases en Brasil, la pobreza en Bolivia, la masificación turística y la gentrificación  en Barcelona…

La clave
En las tres novelas de Kremser persiste esta pregunta: “¿Adónde pertenezco realmente?”

En Postal de Copacabana (2007), (llevada al cine en 2009) recoge muchas de las historias y leyendas que le contaba su abuela Adelina. Narra la vida de tres mujeres que viven juntas en una pequeña localidad andina. Elena, una indígena abandonada de pequeña, que se casa con un alemán; Rosa, su nuera, y Alfonsina, su nieta que indaga sobre el pasado y sobre sus expectativas de futuro.

Anna Silber, de Calle de los olvidados (2012), hija de padre alemán y madre catalana, que viaja a Barcelona para encontrar sus raíces. Y la pequeña Lulu, de El día que aprendí a volar (2017), rechazada al poco de nacer por su madre, que desaparece. Aún una cría, el padre la lleva a Sao Paulo en búsqueda de la madre.

Tres historias de desarraigos y expectativas, como la vida misma de la escritora.

Si esta calle fuera mía es un libro de madurez que confirma lo que habíamos leídos en sus novelas.

Si esta calle fuera mía / Si aquest carrer fos meu
Stefanie Kremser
Entre Ambos / Edicions de 1984
Traducción de Palmira Feixas y Marina Bornas
17.57 / 18.50 euros

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